#8M: Mujeres de las ciencias de la salud cuentan sus historias

Una enfermera, una médica y una investigadora conversaron con Océano Medicina sobre sus experiencias en el ejercicio de sus profesiones

María Gabriela Fernández B.

En el estudio “Género en el sector salud: feminización y brechas laborales” realizado por el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) en 2018, se ofreció un balance sobre la presencia de mujeres en el campo laboral de la salud a nivel global. Según se registró, en los últimos 35 años se dio un crecimiento progresivo en materia de diversidad de género en el área, y se pasó de contar con 20% de mujeres en cargos médicos en 1980, a casi 52% en 2016.

Sin embargo, estas estadísticas, que resultan prometedoras en cuanto representatividad, no fueron igual de positivas al orientarse a medir sus condiciones de trabajo ni a sus beneficios salariales. Atendiendo solo al segundo punto, según el órgano internacional, se promedia que las mujeres cobrarían casi 20% menos que sus pares en el ejercicio de la profesión médica a nivel global.

El Día Internacional de la Mujer, que se conmemora cada 8 de marzo, resulta un marco idóneo para reivindicar los esfuerzos de las profesionales que dedican sus vidas a su formación y al ejercicio de las ciencias de la salud en distintas especialidades y que logran desempeñar sus carreras con éxito aún cuando, a menudo, puedan enfrentar más trabas o dificultades que los hombres para lograrlo. Es, también, una fecha oportuna para visibilizar sus voces y problemáticas, como una vía para emprender la construcción de un entorno donde el género no determine o restrinja las posibilidades.

Un estudio presentado este mes en Argentina por la Universidad Siglo 21 concluye que el liderazgo femenino se traduce en mayor bienestar y felicidad dentro de los espacios laborales. Sin embargo, solo 8% de los cargos de directorio del país en todos los rubros son ejercidos por mujeres. La misma casa de estudios también reseñó el año pasado que las trabajadoras presentan mayores niveles de cansancio y estrés que sus pares masculinos y, entre las múltiples causas que hallaron para este factor, se destacó, por ejemplo, la concepción social de la maternidad y el doble esfuerzo que se les exige a las mujeres de atender a sus familiares y demostrar a diario su capacidad laboral.

Una médica, una enfermera y una investigadora compartieron con Océano Medicina sus experiencias personales sobre la forma en la que el ser mujer ha marcado (o no) sus trayectorias en las ciencias de la salud. Aunque todas hacen alusión a ciertos “desafíos”, también se muestran agradecidas y motivadas por continuar avanzando con el ejercicio profesional. Son tres historias distintas, entre tantas posibles, que permiten poner el foco en esta temática compleja.

 

  1. Guillermina Chattas. Enfermera neonatal. Subdirectora de la Carrera de Especialización en Enfermería Neonatal en la Facultad de Ciencias Biomédicas de la Escuela de Enfermería de la Universidad Austral.
    La Enfermería neonatal es y ha sido una profesión eminentemente femenina. No obstante esto, el desarrollo y crecimiento para mí, que aspiraba a ser una profesional competitiva, sin resignar la familia ni a mi modelo de crianza, no fue sencillo. A menudo compatibilizar exigencias del hospital, de la Universidad y del hogar fue difícil, pero hice las dos cosas juntas. En muchos momentos tuve que redoblar esfuerzos para contrarrestar las demandas del entorno laboral. La vocación por el cuidado de los recién nacidos de alto riesgo, y mi compromiso e interés por mejorar la capacitación de enfermeras y mi propio crecimiento, pudo más. Estoy convencida de que mujeres con mayor educación y poder de decisión potencian las capacidades de sus entornos.
    Los tiempos han cambiado. Hasta 1889, las mujeres no podían graduarse como médicas en la Universidad de Buenos Aires, Cecilia Grierson fue la primera. Hoy, cada vez en mayor proporción, los trabajadores de la salud son mujeres. Aun así, los estereotipos de género están presentes y la masculinización de los entornos laborales se manifiestan en cuestionamientos hacia las capacidades de las mujeres y sus desempeños. Hay mayor proporción de hombres en cargos ejecutivos, de dirección de hospitales y sanatorios en los ámbitos de decisión. La maternidad afecta de forma significativa las trayectorias, las experiencias y las orientaciones de las carreras laborales de las mujeres en el ámbito de la salud. La maternidad suele asociarse con un menor compromiso con el trabajo por parte de las trabajadoras madres, y se vive como una amenaza a sus posibilidades de crecimiento, a pesar de los méritos y credenciales que hayan conseguido.
  2. Marina de Escalada. Investigadora adjunta del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET) en el Instituto de Tecnología de Alimentos y Procesos Químicos  de la UBA.
    Mi especialidad es la Ingeniería y tecnología de alimentos, indirectamente aporto a la salud, intentando avanzar en el conocimiento de los procesamiento de los alimentos que mejoren el perfil nutricional de los mismos.
    Me inicié en las ciencias, haciendo el Doctorado en la UBA  bajo la dirección de la Dra. Gerschenson y la codirección de la Dra. Rojas. En ese entonces, no teníamos varones en el grupo. Actualmente esto ha cambiado. En ese momento, yo ya tenía dos hijos en jardín de infantes y siendo honesta, no hubiese sido posible que terminara el doctorado sin la ayuda de mi marido y padre de mis hijos, quien siempre me acompañó en este proyecto de vida. Pese a los desafíos y dificultades, hacer ciencia y docencia ha resultado ser una experiencia muy buena y gratificante. No es solo un trabajo, sino parte de mi proyecto de vida.
    En líneas generales, te diría que hay igualdad de género en el ámbito donde me desempeño. Creo, también, que depende bastante del área de las ciencias que analicemos. En alimentos y nutrición, ciertamente hay mayoría de mujeres.
  3. Silvia García. Doctora. Jefa de Neonatología del Hospital Posadas.
     Al reflexionar en mi experiencia como mujer en la medicina, luego de 30 años de médica, siento que elegí la profesión ideal y que el ejercicio de la misma siempre lo realicé con amor, pasión y vocación. Reelegiría nuevamente la misma profesión y las mismas especialidades  (Pediatría y Neonatología), que me enseñan cada día a ser la persona que escucha, acompaña y cuida a nuestros pacientes y sus familias.
    En San Nicolás de los Arroyos, mi padre (médico oftalmólogo) fue un gran ejemplo a seguir y mi hermano (médico cardiólogo) es mi otro gran ejemplo. Mi madre es farmacéutica así que, sin duda, viví con el ejercicio de la profesión desde niña y lo amé. Nunca sentí desigualdad de género, pero sí recuerdo una profesora de francés que en la escuela secundaria me decía que medicina no era una carrera para mujeres. Sin embargo, como mis padres me decían que eligiera lo que me gustara, Medicina fue mi elección aunque esto implicara ir a vivir a otra ciudad.
    En la actualidad, soy jefa del Servicio de Neonatologia del Hospital Posadas, en nuestra especialidad con nuestros compañeros, no se observa a diario rivalidad por la diferencia de género, por el contrario. Con otras especialidades con quienes trabajamos en forma interdisciplinaria, en algunas oportunidades hay que enseñarles que en gestión lo importante no es el género sino la habilidad de brindar múltiples soluciones y la mentalidad ejecutiva para la resolución de problemas.

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