Cómo funciona “Max”: un traje que permite sentir las limitaciones de los ancianos

Traje Max

El prototipo fue creado con base en 200 estudios científicos de medicina, gerontología, ciencias del deporte y psicología

Océano Medicina

El crecimiento en el número de ancianos en el mundo es inminente durante los próximos 12 años, especialmente en los países en vía de desarrollo, según lo asegura la Organización de las Naciones Unidas (ONU).

Cada 15 de junio se celebra mundialmente el Día de Toma de Conciencia del Abuso y Maltrato en la Vejez, una efeméride definida para apuntar a la creación de una sociedad más igualitaria. De acuerdo con la ONU, “si crece el número de personas mayores, se espera también que aumenten los abusos de los que está población es víctima“, por lo que es importante tomar prontas medidas que reviertan estas actitudes.

Inspirados en esa premisa, ingenieros y científicos del grupo de innovación europeo para la vejez BielConsultingdiseñaron un traje modular de simulación de edadque permitirá a quien lo porte sentir, literalmente en “carne propia”, las limitaciones físicas que pueden llegar a padecer los ancianos.

El traje fue nombrado “Max”, y puede ser utilizado por los profesionales de la salud en gerontología para comprender y tener unaperspectiva diferente respecto a las restricciones de la vejez, basada en la experiencia. De esta manera, podrán tomarse medidas y generar espacios y acciones de cuidado que resulten cada vez más conscientes y empáticos sobre los efectos de estas limitaciones en la vida cotidiana de las personas.

El diseño del traje fue logrado por la empresa europeatras realizar un análisis exhaustivode 200 estudios científicos de medicina, gerontología, ciencias del deporte y psicología. Su funcionamiento se desarrolla de manera de modular, teniendo en cuenta las posibles y distintas evoluciones del envejecimiento en cada individuo.

De acuerdo con la Universidad Técnica de Chemnitz (Alemania), “una persona de 35 años que lleva el traje puede llegar a sentir unas limitaciones de 60%, simulando una franja de edad entre 70 y 80 años”.

Entre otros beneficios que la empresa asocia a la aparición de Max,está la posibilidad de “realizar y promover un envejecimiento activo y saludable y la importancia de la ergonomía laboral. Además el uso del traje Max sirve para el diagnóstico hacia una atención centrada en la persona“.

 

Anatomía de “Max”

El traje tiene varios elementos que actúan sobre el cuerpo de su usuario, aplicando tres niveles de limitaciones, según la graduación definida: Leve (20%), Media (40%), Severa (60%).

  • Gafas: Disminución de la agudeza visual y de la percepción de los colores, reducción del campo visual.
  • Protector de oídos: Reducción de la capacidad auditiva.
  • Collarín: Pérdida del movimiento de vértebras cervicales.
  • Codera: Pérdida de fuerza, reducción del movimiento del codo.
  • Chaleco y cinturón: Limitación de la flexibilidad de los hombros , pérdida de fuerza muscular.
  • Manguitos: Pérdida de fuerza, reducción del movimiento de las rodillas.
  • Guantes: Pérdida de sensibilidad en los dedos.
  • Pantalones: Limitación de la flexibilidad de las rodillas y de la cadera.
  • Rodillera: Pérdida de fuerza, reducción del movimiento de las rodillas
  • Bota: Rigidez del tobillo e inestabilidad.

De acuerdo con estimaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS), entre 2015 y 2050 la población mayor de 60 años en el mundo pasará de 900 millones a 2.000 millones, lo que representa un aumento del 12 al 22% de la población total.

Con respecto al maltrato a la vejez, el máximo ente sanitario apunta: “el problema existe en los países en desarrollo y desarrollados y por lo general no se notifica en grado suficiente en todo el mundo. Tan solo en unos pocos países desarrollados hay tasas de prevalencia o estimaciones, que se sitúan entre 1% y 10%. Aunque la magnitud del maltrato de los ancianos se desconoce, su importancia social y moral salta a la vista. En tal virtud, exige una respuesta mundial multifacética que se centre en la protección de los derechos de las personas de edad”.

En Argentina, cifras del Ministerio de Salud de la Nación revelan que más de 5.700.000 personas son mayores de 60 años, lo que representa 14,27% de la población, según el censo de 2010, entre ellos, aproximadamente 100 mil personas tienen 80 años o más.

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